Sólo sombra

Esclavo del capricho de una musa
hoy sufro un gatillazo en mi cuaderno.
Concéntrica y tenaz, muñeca rusa
que rompe mi ambición de ser eterno.

Trepando un muro de agua congelada,
invoco inspiración, pero no llega.
Me frustro, y al final, de madrugada
se pierde sin timón mi pluma ciega.

Quizá si lo intentara desterrando
al duende seductor que me censura,
me digo, y otra vez estoy tirando
la bola de papel a la basura.

Ni el hambre de la lumbre que la nombra.
Ni siembra del asombro, sólo sombra.

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