Sed de manzana

Te miro y me dan ganas de pintarte.
Te rozo y dedicarme a la escultura.
Tus pasos son de danza, todo es arte:
tu boca, tu cabello, tu cintura…

Botones y corchetes, cremalleras.
Caer es el oficio de tu ropa.
Tacones que bendicen las aceras.
La talla indescifrable de tu copa.

Se pierde el casto nombre de tu espalda
y muerdo la manzana, ¿sabes, Eva?
Qué breve el territorio en que tu falda

compite con tus ligas y se eleva.
Lo juro por tus ojos de esmeralda.
Soy tuyo, pero no caerá esa breva.

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