Sandra

Existe una mujer, se llama Sandra,
que no cabrá jamás en un soneto.
Lo intento pertrechado de escafandra
sabiendo que es un mar donde me meto.

Resuma usted dos décadas de afecto,
apoyo, comprensión, lealtades varias.
De acuerdo con usted, nadie es perfecto,
pero hay mujeres tan extraordinarias

que borran la tristeza con un gesto,
sonríen y se van los nubarrones,
no caben tantos huevos en un cesto.

Pues siendo femeninas, dos cojones
les sobran para defender lo honesto.
Insisto, ni sonetos ni canciones.

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