Oda a la torrija

Neruda tiene su oda a la cebolla,
la rosa que en el fuego se ensortija
(tranquilos con la rima) y que se enrolla
dorada. Yo le canto a la torrija.

La boca se me inunda de saliva
como si fuera a hacerle un cunnilingus
a Natalie o a Scarlett, u otra diva
del cine con un blues de Charles Mingus

si pienso por azar en su delicia
de leche, pan y huevo rebozante
que alcanza el paladar y lo acaricia

llevándome hasta el cielo en un instante.
Perfume de canela y de malicia.
¡Dame torrija en vena, traficante!

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s