Oda a la guitarra

Mi dama de madera, mi mascarón de proa.
Pasando de Pessoa me agarro a tu cadera.
Cantando en una acera o el metro de Moncloa.
Colega en barbacoa, amiga en borrachera.

Los tópicos aparte, las tipas con tu tipo,
me quitan siempre el hipo. Y mi ansia de abrazarte
(es por amor al arte y no un estereotipo)
demuestra que lo flipo. Te toco y vuelo a Marte.

Las vetas del abeto, el dulce palosanto.
El cedro con su encanto de llave y amuleto.
Caoba es el secreto, y el ébano es el manto

nocturno como el canto y oscuro por decreto.
Acaba este soneto y una guitarra planto.
La riego con mi llanto de rima y alfabeto.

2 comentarios en “Oda a la guitarra

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