DISONANCIA

Nadie confía en el niño eterno,

en el bardo

con el interior repleto de brisa.

No entiende los números,

los bebés se le caen de los brazos,

ve cada mapa

como una puerta llena de promesas.

Un violín gitano

dicta sus caprichos, nadie confía

en el niño eterno.

En el bardo con el interior

repleto de brisa.

Publicado por David Carretero

Cantante, Compositor y Poeta

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