ÍDOLO DE BARRO

La insípida asonancia de su rima.

La letra que te ofende el intelecto.

La voz de un gato zombie y el aspecto

de un perro rescatado de Hiroshima.

No envidio ni su fama ni el dinero

que la mediocridad cubre y maquilla.

Ni la atención voluble del cotilla

cronista rosa palo, soy sincero.

Ni el oro de Fort Knox compra el talento

ni hay plomo que nivele las balanzas.

Su construcción de naipes y mi viento.

Mi orgullo, sus compradas alabanzas.

Igual que Edmond Dantés, así me siento.

O Pip el de las Grandes Esperanzas.

Publicado por David Carretero

Cantante, Compositor y Poeta

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