Oda a Serrat

La imagen que preside mi santoral de ateo
es un chaval charnego de cuerdas redentoras.
Vibratos que resuenan en todo lo que creo.
Un trémolo de pulso cantando a todas horas.

Su voz honesta y dulce, con ecos de la infancia
fue brújula de dudas, y lejos del mercado
que emponzoñaba el aire, reinó sin arrogancia
trovando a Benedetti, Hernández y Machado.

Ni morirá ni ha muerto, que nadie vista el luto,
que nadie encienda velas en una u otra orilla.
Para este bardo eterno no existe sustituto,

bien saben los poetas que es oro lo que brilla.
Y ejércitos de damas, de asilo hasta instituto
reaccionan a sus versos como la mantequilla.

Oda a la torrija

Neruda tiene su oda a la cebolla,
la rosa que en el fuego se ensortija
(tranquilos con la rima) y que se enrolla
dorada. Yo le canto a la torrija.

La boca se me inunda de saliva
como si fuera a hacerle un cunnilingus
a Natalie o a Scarlett, u otra diva
del cine con un blues de Charles Mingus

si pienso por azar en su delicia
de leche, pan y huevo rebozante
que alcanza el paladar y lo acaricia

llevándome hasta el cielo en un instante.
Perfume de canela y de malicia.
¡Dame torrija en vena, traficante!

Sandra

Existe una mujer, se llama Sandra,
que no cabrá jamás en un soneto.
Lo intento pertrechado de escafandra
sabiendo que es un mar donde me meto.

Resuma usted dos décadas de afecto,
apoyo, comprensión, lealtades varias.
De acuerdo con usted, nadie es perfecto,
pero hay mujeres tan extraordinarias

que borran la tristeza con un gesto,
sonríen y se van los nubarrones,
no caben tantos huevos en un cesto.

Pues siendo femeninas, dos cojones
les sobran para defender lo honesto.
Insisto, ni sonetos ni canciones.

Trueque

Te cambio el Taj Mahal por una esquina,
la danza de Selene en este vaso
y el guiño de una rosa de cantina,
promesa de un deceso con retraso.

Te cambio una mañana de febrero
por un edén interno, brasa y seda.
Te cambio un eslabón por un liguero
y el cisne del ballet por el de Leda.

¿Quién cambia los pasteles por verdura
y un haiku por la ley en veinte tomos?
Te cambio la rutina por ternura.

Te cambio lo que fui por lo que somos.
Te cambio una ecuación por aventura.
¿Te acuerdas, de pequeños, con los cromos?

Mas polvo enamorado

Las novias que perdí por el camino.
Las lanzas que me hirieron el costado.
El tiempo en que creía en el destino.
Polvo serán, mas polvo enamorado.

Los golpes de la vida, sus bautismos.
Las rutas que llevaban al Dorado.
Desiertos que brotaban de espejismos.
Polvo serán, mas polvo enamorado.

La chispa que recorre una neurona
guardando algún tesoro del pasado.
Las veces que he besado. Boca y lona.

Las noches anhelando lo vedado.
Las calles de Madrid y Barcelona.
Polvo serán, mas polvo enamorado.